Estas tres palabras según el contexto podrían leerse de diferentes maneras con sus consiguientes significados.
La presente obra de Hilda Marinsalta abarca varios de éstos. Va directo al agua, nos habla de ella como materia. Y como derecho y responsabilidad que tenemos de cuidarla y conservarla. Y también, por  qué no, de disfrutar del placer de sumergirnos en ella.
 
En la mayoría de las culturas y religiones el agua simboliza la vida y la fertilidad. El locus  de la génesis. A partir  de allí, lo que parece inmóvil, como el espejo de agua, se pone en movimiento, se expande, genera.
Quizás el hecho de que Hilda haya nacido en Mar del Plata haya marcado ya un rumbo.  Esa cercanía a las aguas inquietas del mar la llevó a explorar en su obra las formas posibles y cambiantes, sus cualidades, movimientos y reflejos.
 
Cómo penetra nuestra mirada esa  superficie? Logramos atravesarla? Reflejos y transparencias  son trabajadas sobre soportes diferentes. La luz incide sobre los diferentes materiales multiplicando colores, formas, reflejos y sombras. Son estas sombras que acumuladas se convierten en pinturas donde desapareció el color, dejando lugar  a la profundidad oscura de las aguas. Hilda nos dice  ”… lo que pintaba se volvió negro”.  Aun así, en esos trabajos de intensa opacidad, delgadas lineas  plateadas insisten en mostrarse.
Sutiles reflejos nos devuelven a la superficie.
 
En el recorrido de sus pinturas e instalaciones atravesamos aguas de colores con formas recortadas que necesitan encastrarse perfectamente para lograr su unión, aguas grises, plateadas, blancas y negras. Algunas se nos imponen y otras, son apenas visibles. Pero  todas fluyen. Recalcando su fuerza  sanadora y el imperioso derecho que tenemos a ellas.
 


Lucia Warck-Meister
Septiembre 2021

 

These three words depending on the context could be read in diverse ways, each with its consequent meaning.

Hilda Marinsalta's present work reaches several of these. It goes straight to the water; it speaks about it as a material. And as the right and responsibility, we have to take care of it and preserve it.  And why not, enjoy the pleasure of immersing ourselves in it, as well.

 

In most cultures and religions, water symbolizes life and fertility. The locus of the genesis. From there, what seems immobile, like the surface of the water, starts moving, expanding, generating.

Perhaps, the fact that Hilda was born in Mar del Plata has already pointed out her way. That closeness to the restless waters of the sea led her to explore in her work the possible and changing shapes of water, its properties, movements, and reflections.

 

How can our gaze penetrate that surface? Can we break it through? Reflections and transparencies are worked on various materials. Light reflects on those multiplying colors, shapes, reflections, and shadows. These accumulated shadows turn into paintings where color has disappeared, giving in to the dark depths of water. Hilda tells us "... what I painted turned black." Still, in those works of intense opacity, thin silver lines insist on showing themselves.

Subtle reflections bring us back to the surface.

Through her paintings and installations, we come across colored waters with trimmed shapes that need to fit perfectly to achieve their union, gray waters, silver, white and black ones, as well. Some are imposing, and others are barely visible. But they all flow. Emphasizing their healing strength and the overriding right we have to them.

Lucia Warck-Meister

September 2021